Alimentos nutricionalmente enriquecidos

Alimentos nutricionalmente enriquecidos

La fortificación y el enriquecimiento se vienen utilizando con éxito desde hace muchas décadas para reducir la prevalencia de ciertas deficiencias nutricionales, mejorando enormemente la salud y la calidad de vida de millones de personas

La fortificación de un alimento de consumo masivo es una de las estrategias más utilizadas para combatir la deficiencia de micronutrientes.

El Codex Alimentarius acepta fortificación y enriquecimiento como términos sinónimos y los define como “el agregado de uno o más nutrientes esenciales al alimento, independientemente de si están normalmente o no contenidos en el alimento, con el propósito de prevenir o corregir una deficiencia demostrada de uno o más nutrientes en la población o en grupos específicos de población”.

El agregado deliberado y controlado de uno o más nutrientes seleccionados a los alimentos procesados es una manera sencilla, aceptada, económica y eficaz de mejorar su valor nutricional y asegurar un suministro adecuado de nutrientes a la población, sin modificar sus costumbres y hábitos alimentarios.

Los organismos de salud pública son, generalmente, las que evalúan cuál es la dieta promedio de una población, si existen o no carencias de micronutrientes y cuál es el alimento más consumido que sirva de transporte del elemento deficitario.

Sin embargo, también hay fortificación voluntaria por parte empresas productoras de alimentos, que toman la iniciativa de agregar cantidades específicas o más micronutrientes en algunos de sus productos.

Entre los alimentos empleados como vehículos, los más importantes son los cereales, las fórmulas para lactantes, los lácteos, las margarinas, la sal, el azúcar, las bebidas y el agua.

Las harinas de maíz y trigo son  el vehículo más utilizado, debido a que en muchos países y sectores poblacionales constituye casi la mitad de la ingesta calórica diaria. Toda la harina de maíz precocida producida en Venezuela de añadirse, con carácter obligatorio, cantidades determinadas de vitamina A; tiamina; riboflavina; niacina y hierro para aportar 25% de los nutrientes diarios recomendados.

En la década de los noventa, La Asociación Venezolana de Productores de Trigo voluntariamente presentó un perfil de enriquecimiento de la harina de trigo destinada a la fabricación de pan. Hoy es un programa obligatorio de enriquecimiento con tiamina, riboflavina, niacina y hierro.

Categorías de la fortificación:

Restauración: añadido del nutriente eliminado durante el procesamiento, ejemplo harina de trigo.

Fortificación: añadido de nutrientes no naturalmente presente en el alimento, ejemplo: yodo a la sal comestible.

Enriquecimiento: adición de un nutriente naturalmente presente para aumentar los niveles, ejemplo: ácido ascórbico a jugos de frutas.

Equiparación: añadido del nutriente para hacer un alimento nutricionalmente comparable a otro, ejemplo: vitamina A,  a la margarina.

Con fines no nutricionales: añadido del nutriente por razones tecnológicas, ejemplo: riboflavina para impartir color, vitamina E ó C, como antioxidantes para prolongar el tiempo de vida útil.

Cada Estado en cooperación con la industria de alimentos, tiene la responsabilidad de implementar un plan nacional en forma permanente, de fortificación de alimentos apropiado con los micronutrientes pertinentes.

La fortificación de alimentos cuando se realiza adecuadamente, ha mostrado dar buenos resultados. En la actualidad con la importación de alimentos se hace necesario reforzar la vigilancia y control de la fortificación en estos alimentos que no se fabrican en el país.

 

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